De vez en cuando viene bien ver los viejos clásicos del cine...

«Ah, little lad, you're staring at my fingers. Would you like me to tell you the little story of right-hand/left-hand? The story of good and evil? H-A-T-E! It was with this left hand that old brother Cain struck the blow that laid his brother low. L-O-V-E! You see these fingers, dear hearts? These fingers have veins that run straight to the soul of man. The right hand, friends, the hand of love»

La noche del cazador es una vieja película de 1.955 que, a día de hoy, es considerada todo un clásico en la historia del cine. Sin embargo, en su día tuvo unas críticas y una acogida tan mediocres que su director, Charles Laughton, no volvió a dirigir jamás. Y sin embargo, cuenta con un reparto bastante bueno: Robert Mitchum, Shelley Winters y Lillian Gish. Y Robert Mitchum está espléndido (salvo en un par de escenas que hacen reír, como la persecución por la escalera del sótano... por Jocántaro, si parece un zombie borracho tambaleándose...).

La película está ambientada en los duros años que siguieron a la Gran Depresión. Ben Harper, un padre de familia con mujer y dos hijos pequeños a su cargo (Willa, John y Pearl, respectivamente), roba 10.000 dólares del banco para que su familia no pase hambre, pero es descubierto y tiene que huir precipitadamente. Consigue llegar a casa, donde le esperan sus dos hijos (Pearl jugando con su muñeca favorita, y John ayudando a Pearl a atarle los lazos del pelo a la muñeca... una de las escenas más tiernas de la película, que muestra el gran amor que se tienen los dos pequeños Harper), y esconde el dinero en un lugar donde nadie lo buscaría jamás. Hace prometer a John y a Pearl que jamás le contarán a nadie dónde está el dinero, ya que es para que en el futuro no pasen hambre y si lo cuentan, se lo quitarán. Es más, mucha gente, con la desesperación, querría quitarles el dinero. Los pequeños, aunque a regañadientes, juran no hablar. Y John también promete a su padre que cuidará de Pearl y no dejará que le pase nada a su pequeña hermanita.

Ben es capturado ante los ojos de sus hijos, y sentenciado a morir en la horca. Durante la espera, es encarcelado en la misma celda en la que se encuentra el reverendo Harry Powell, un extraño y siniestro predicador con la palabra AMOR tatuada en la mano derecha y la palabra ODIO en la izquierda. El predicador ha sido encarcelado por 30 días a causa del robo de un vehículo; lo que nadie sabe es que este hombre dice oír la voz de Yahvé, que le ordena matar pecadoras de piel suave, pelo rizado y mucho perfume. Lleva ya unas cuantas mujeres muertas a sus espaldas, si bien los crímenes permanecen sin resolver y sin relacionarse ni siquiera remotamente con él. El caso es que Ben Harper tiene la fea costumbre de hablar en sueños, y así Harry deduce que el dinero de Ben aún anda por algún sitio, y que sus hijos saben algo al respecto. Creyendo que se trata de una señal de Dios para financiar las actividades siniestras que realiza como servicio a la Humanidad, Harry espera pacientemente su liberación para acudir a buscar a la viuda Willa y a los dos huérfanos. Total, treinta días no son muchos...

La verdad es que la película es bastante desasosegante, si bien le sobran algunos minutillos en determinadas escenas (tampoco muchos, ojo). Mitchum está estupendo en su papel de reverendo psicópata, los niños no sobreactúan y están muy inocentes y tiernos, y Lillian Gish también está muy bien en su papel de anciana bondadosa. Estás toda la película sufriendo por el destino de esos pequeños a merced de un lobo con piel de cordero, que consigue engañar con sus palabras aparentemente piadosas y su actitud de galán de película a la mayoría de hombres y mujeres. Y te preguntas si finalmente los niños faltarán a la promesa realizada a su padre, y sobre todo, cuál será el precio que se verán obligados a pagar por el silencio...

Lo único malo es ese final un tanto moralizante que tiene. Sé que es normal en una película de 1.955, pero contrasta con la crueldad y el sadismo (sin sangre ni exceso de violencia, y esa es una de las grandes bazas de la película: la violencia es psicológica, más que física) que impera durante toda la película. Aun así, la recomendaría si me preguntaran...